Compañeros de armas, mis más queridos amigos, aunque magullados bajo el yugo de la tiranía, avanzamos sin impedimentos hacia las entrañas de nuestra tierra y recibimos de mi padre Stanley palabras de ánimo y aliento. El maligno y sanguinario jabalí expoliador que asoló vuestros campos de estío y vuestros fértiles viñedos, que se bebe vuestra sangre como si fuera bazofia y de vuestras entrañas destripadas hace su puchero; ese asqueroso puerco se encuentra ahora en el centro de la isla, cerca de Leicester, nos informan. De Tamworth está apenas a un día de camino. Sigamos adelante, valientes amigos, en el nombre de Dios, a recoger la cosecha de la paz eterna tras este sangriento episodio de guerra encarnizada.
La conciencia de cada hombre es un millar de hombres que luchan contra el culpable homicida.
No dudo que sus amigos se unirán a nosotros.
No tiene más amigos que los que le tienen miedo, y cuando más les necesite huirán de su lado.
Todo nos favorece. ¡En nombre de Dios, avancemos! La esperanza sincera es veloz y vuela con alas de golondrina. Hace del humilde un rey, y del rey, un dios.)