¡Traed a los prisioneros!
Deja que te diga algo, Ratcliffe: hoy ves morir a un súbdito por su sincera lealtad.
¡Dios libre al príncipe de vuestra banda! Sois un hatajo de malditas sanguijuelas.
Lo vais a lamentar el resto de vuestra vida.
¡A la vuestra ya le llegó su hora!
¡Oh Pomfret, Pomfret, prisión maldita, trágica y siniestra (para nuestros nobles)! Entre el espacio culpable de tus muros fue ejecutado Ricardo II; y para mayor escarnio de este lúgubre lugar te damos a beber nuestra sangre inocente.
Ahora cae sobre nosotros la maldición de Margarita por permitir (Hastings y nosotros) que Ricardo apuñalara a su hijo.
También maldijo a Ricardo, Buckingham y Hastings. ¡Oh Dios, acuérdate de escuchar la oración de Margarita contra ellos, como ahora haces contra nosotros! ¡Y en cuanto a mi hermana y sus nobles hijos, confórmate, Señor, con nuestra sangre sincera que tan injustamente se va a derramar!
¡Rápido! Expiró vuestro tiempo.
Venid, Grey, (venid, Vaughan) despidámonos con un abrazo hasta que nos volvamos a encontrar en el cielo.