ACTO V.

ESCENA III.

[ La misma.
Entran PIEDRA-DE-TOQUE y TOMASA. ]
PIEDRA.

Mañana es el día de júbilo, Tomasa: mañana nos casaremos.

TOMASA.

Con todo mi corazón lo deseo, y espero que no sea malhonesto el desear ser mujer de mundo. He aquí á dos pajes del desterrado duque.

(Entran dos pajes.)
PAJE 1.º.

Buen encuentro, honrado caballero.

PIEDRA.

Buen encuentro, por vida mía. Vamos, asiento, asiento, y una canción.

PAJE 2.º.

Estamos á vuestras órdenes: sentaos entre los dos.

PAJE 1.º.

¿Entraremos en ello de rondón, sin limpiar el pecho, ni escupir, ni decir que estamos roncos, que es el prólogo obligado de toda mala voz?

PAJE 2.º.

Por cierto, por cierto; y ambos en un solo tono, como dos gitanos en un mismo caballo.

CANCIÓN.
Iba un amante con su doncella, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!, por los maizales dejando huella, cuando florece la estación bella, la primavera dulce y feráz. Las aves cantan de dos en dos, y los amantes se echan por esos trigos á la buena de Dios.
Entre los surcos de los maices, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!, sobre los verdes blandos tapices se recostaron los dos felices bajo la sombra de aquel maizal. Las aves cantan de dos en dos, etc., etc.
Y principiaron una tonada, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!, de que la vida no dura nada, como una rosa que á la alborada se abre, y de noche marchita está. Las aves cantan de dos en dos, etc., etc.
Disfruta la hora cuando es propicia, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!; porque en amores es la delicia ser coronado con la primicia que en primavera más bella está. Las aves cantan de dos en dos, etc., etc.
PIEDRA.

En verdad, caballeritos, que aunque la letra no valía gran cosa, la entonación era insoportable.

PAJE 1.º.

Os equivocáis, señor. Hemos guardado el tiempo; no hemos perdido el tiempo.

PIEDRA.

Á fe mía que sí; pues el tiempo pasado en oir tan necia canción no es más que tiempo perdido. Que Dios os guarde y remiende vuestras voces. Ven, Tomasa.

(Salen.)