Canto. ]
Continuad, continuad, os lo suplico.
Os entristecería, monsieur Jaques.
Y gracias. Más, os ruego, más. Puedo sorber melancolía de una canción, como huevos la comadreja. Más, te ruego, más.
Estoy enronquecido. Conozco que no podría agradaros.
No deseo que me agradéis; deseo, sí, que cantéis. Vamos: más: otra estrofa. ¿No las llamáis estrofas?
Lo que queráis, monsieur Jaques.
No me importan sus nombres. Nada me deben. ¿Queréis cantar?
Más por satisfaceros que por placer mío.
Pues bien: si alguna vez doy las gracias á un hombre, será á vos; aunque lo que llaman cumplidos se parece al encuentro de dos monos; y cuando un hombre me da gracias sinceramente, se me figura haberle dado un centavo, y que me devuelve gracias á lo mendigo. Vamos, cantad y que los demás cierren la boca.
Bien. Concluiré la canción. Mientras tanto, señores, cubrid la mesa; el duque quiere beber bajo este árbol. Ha esperado todo este día para veros.
Y yo todo este día he estado evitándolo. Discute demasiado para mí. Yo pienso en tantos asuntos como él; pero, gracias al cielo, no hago alarde de ello. Vamos, vamos, trinad.
Canto.
Voy á daros un verso para esa tonada, que hice ayer, mal que pesara á mi inventiva.
Y yo lo cantaré.
Dice así:
¿Qué significa ese duc ad me?
Es una invocación griega para llamar á los necios á formar círculo. Me voy á dormir, si puedo. Y si no pudiese, renegaré de todos los primogénitos de Egipto.
Y yo voy á buscar al duque. Está preparado su banquete.